LA PRIVATIZACIÓN DE LAS PLAYAS

 

Imagen tomada de Internet.

Y es que hay que decirlo así de manera melancólica “cuando Los Cabos tenia playas publicas…” Seguramente a la gente local y a los que llegamos hace ya bastantes años nos toco ver y disfrutar la mayoría de las playas de Los Cabos sin ninguna restricción, se podía accesar a todas ellas por diversos caminos o parajes para ir a nadar, a caminar o acampar, sobre todo en la época de calor cuando la gente acostumbraba irse a dormir a la playa para disfrutar del cielo lleno de estrellas, de la brisa del mar y de esos amaneceres que solo se aprecian aquí en Los Cabos.

En la actualidad ya es difícil llegar a las playas, los accesos han sido cerrados por los desarrolladores turísticos, bardas y cercos de malla ciclónica impiden el paso a esas playas bellas, que teóricamente la ley dice pertenecen a los ciudadanos, pero que en la realidad han sido acaparadas por las empresas que desarrollan conjuntos habitacionales de lujo, hoteles y otros inmuebles bajo la figura de la concesión. No ha bastado con privar a los ciudadanos de la hermosa vista de las playas, que no hace muchos años se tenía desde la carretera cuando se manejaba entre San José del Cabo y Cabo San Lucas; poco a poco grandes edificios han bloqueado la vista de las playas y el azul mar, quedando solo como un buen recuerdo de esa vista panorámicas de antaño.

Quien iba a pensar que llegaría el día en que las mejores playas tendrían prácticamente dueño, y se privaría de su disfrute a los ciudadanos de a pie, a esos de piel tostada a quienes se le ve como meros trabajadores, pero extraños no deseados en su propia tierra.

Aun no salgo de mi asombro de haber escuchado a los salvavidas que cuidan a los turistas y a las playas, que habían sido corridos de una de las principales y céntricas playas de Cabo San Lucas, esa playa en la cual seguro estoy, muchos de ustedes estimados lectores han disfrutado o ya por lo menos pasado caminando por ella. Una advertencia hecha por los agentes de seguridad del resort que se adjudica el derecho de concesión, hizo que los salvavidas tuvieran que moverse de su lugar de trabajo y dejar esa playa a la cual hasta ese entonces habían sido asignados.

Investigando sobre el tema de la concesiones de la zona federal marítimo terrestre encontramos cierta información que es importante que los ciudadanos conozcan, y sobre todo comprendan el contexto legal en el cual se otorgan las concesiones, y el derecho que tenemos los ciudadanos de disfrutar de las playas propiedad de la nación; debemos partir del hecho de que las playas y la zona federal marítimo terrestre son propiedad de la nación, y son de uso común. Así lo establece nuestra Constitución Federal y la Ley General de Bienes Nacionales en su artículo número 7 en los incisos IV y V: Son bienes de uso común: (…)

 IV.- Las playas marítimas, entendiéndose por tales las partes de tierra que por virtud de la marea cubre y descubre el agua, desde los límites de mayor reflujo hasta los límites de mayor flujo anuales;

 V.- La zona federal marítimo terrestre;

 Por lo tanto se entendería de acuerdo a la redacción de este articulo que todos los ciudadanos podemos hacer uso de las playas de la nación sin ninguna limitación. Pero esa aparente libertad de disfrute de los bienes de uso común de la nación no es completa, ya que en el artículo 8 de la misma ley mencionada, se establece una condición.

ARTÍCULO 8.- Todos los habitantes de la República pueden usar los bienes de uso común, sin más restricciones que las establecidas por las leyes y reglamentos administrativos.

 Para aprovechamientos especiales sobre los bienes de uso común, se requiere concesión, autorización o permiso otorgados con las condiciones y requisitos que establezcan las leyes.

Y es aquí, en este artículo de la ley donde se acaba esa ficticia creencia de que los bienes propiedad de la nación son para el uso y disfrute de sus ciudadanos. Todos los habitantes de la República podemos usar los bienes de uso común siempre y cuando obedezcamos las restricciones de la ley y los reglamentos.

Además de la ley citada, existe el Reglamento para el uso y Aprovechamiento del Mar Territorial, Vías Navegables, Playas, Zona Federal Marítimo Terrestre y Terrenos Ganados al Mar. La cual en su artículo 7 nos recalca que las playas y la zona federal marítimo terrestre podrán disfrutarse y gozarse por toda persona sin más limitaciones y restricciones que las siguientes:

  1. La Secretaría dispondrá las áreas, horarios y condiciones en que no podrán utilizarse vehículos y demás actividades que pongan en peligro la integridad física de los usuarios de las playas, de conformidad con los programas maestros de control;
  2. Se prohíbe la construcción e instalación de elementos y obras que impidan el libre tránsito por dichos bienes, con excepción de aquéllas que apruebe la Secretaría atendiendo las normas de desarrollo urbano, arquitectónicas y las previstas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente;
  3. y Se prohíbe la realización de actos o hechos que contaminen las áreas públicas de que trata el presente capítulo.

De este artículo es de resaltar que está prohibida la construcción e instalación de elementos y obras que impidan el libre tránsito por dichos bienes, es decir la playa y la zona federal marítimo terrestre. Pero como siempre, están presentes las excepciones cómodas que la autoridad apruebe. Por eso cuando los ciudadanos caminan por estos bienes de uso común se encuentran con bardas, cercas, y construcciones que impiden el pleno disfrute de los bienes de uso común de la nación.

Es un hecho que tanto las playas como la zona federal marítimo terrestre se pueden concesionar, aunque nos duela, así lo establece el último párrafo del artículo 8 de la Ley General de Bienes Nacionales, si bien es cierto las playas no las concesionan por considerarse zonas de riesgo, la zona marítimo terrestre si ha venido siendo concesionada. Hay que precisar que es lo que se entiende como playa y zona federal marítima terrestre, la primera son las zonas que cubre y descubre la marea y la segunda es una franja de 20 metros contigua al litoral marino, es decir donde acaba la playa. Por lo tanto si todos los resorts piden la concesión de esta franja, solo nos queda la playa cuando la marea esta baja, pero si la marea esta alta, nos quedaremos sin playa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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