ELIMINAR EL FUERO ES ATENTAR CONTRA LA DEMOCRACIA

Imagen tomada de Internet.

Con el desarrollo de las tecnologías del internet y las redes sociales, ha venido a menos la capacidad de razonar de muchos usuarios, debido a que es tan fácil acceder a tanta y variada información con unos cuantos “clicks” en un ordenador, desplegandose cualquier cantidad de contenido del tema que un elija. De ahí que una nueva costumbre este desplazando la actividad de investigar, la costumbre de “copiar y pegar”. Raro resulta aquel profesionista o estudiante que en verdad realiza investigaciones, pues lo que se hace es simplemente bajar información del internet para hacer uso de ella, sin siquiera hacer un análisis de la misma.

En ese contexto pareciera que actualmente se está desarrollando la actividad de legislar las leyes de los estados. Cuando un congreso estatal impulsa una iniciativa para crear o reformar una ley, y esta acción les representa ganar la simpatía de algunas cuantas asociaciones de ciudadanos y el aparente aplauso de la sociedad, inmediatamente otros congresos tratan de replicar esas acciones legislativas con el objeto de congraciarse con una sociedad molesta por su mala actuación. Por ejemplo, el tema de eliminar “el exceso de la legítima defensa” de los códigos penales, dando prácticamente a los ciudadanos una especie de licencia para matar bajo el titulo de legítima defensa. Ante un panorama de inseguridad a nivel nacional y la incapacidad de proveer seguridad al ciudadano, el camino más fácil elegido por algunos congresos, fue el de darle libertad total a los ciudadanos de defender sus vidas y propiedades, atentando contra la vida del atacante sin limitante alguna. El tema es escabroso y debe ser analizado profundamente por los profesionales del derecho y el comportamiento social, mas allá de copiar y pegar lo que se está haciendo en otros estados.

La eliminación del fuero, es otro de los temas candentes que está de moda en varios congresos del país. Nuevo León, Hidalgo, Veracruz, Quintana Roo, Campeche, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Ciudad de México y Baja California son los estados cuyos congresos han eliminado la figura del llamado “fuero constitucional”, en un esfuerzo de ganar la confianza de los ciudadanos. Sin embargo, este aparente logro político lejos de solucionar el problema de la desconfianza ciudadana, que a pulso se ha ganado la clase política por el perverso actuar de varios deshonestos servidores públicos, lo único que va a lograr es debilitar mas a la endeble democracia mexicana. Han pasado por alto los legisladores que el “fuero constitucional” no es una prerrogativa para la protección del servidor público como persona, sino una protección para la función que desempeñan.

Hablar del fuero constitucional es hablar del llamado Juicio Político, para entender el tema debe hacerse un recorrido por la historia del juicio político. Primero y para no perder la costumbre, esta figura de protección no es de creación mexicana, sino que fue copiada de la Constitución Norteamericana de 1787, actualmente se conoce como “impeachement”, que por cierto es la acción que se quiere utilizar para acusar al Presidente Donald Trump. A su vez los norteamericanos la tomaron del derecho ingles, cuando en el año 1641 el Parlamento de Inglaterra promovió un juicio a Thomas W. Stanford, que fungía como Ministro de la Corona, a causa de los frecuentes enfrentamientos de esta con el Parlamento Ingles. En palabras del jurista Alexander Hamilton, la finalidad de este juicio era la separación del servidor público y no la sanción penal de un acto indebido.

El jurista mexicano Jacinto Pallares López dijo del fuero constitucional, que “es la necesidad de que los funcionarios a quienes están encomendados los altos negocios del Estado, no estén expuestos a las pérfidas asechanzas de sus enemigos gratuitos, el evitar que una falsa acusación sirva de pretexto para eliminar a algún alto funcionario de los negocios que le están encomendados, y el impedir las repentinas acefalías de los puestos importantes de la administración pública…”

En el mismo sentido otro gran jurista ya extinto, Don Ignacio Burgoa dijo que “la finalidad del fuero constitucional no estriba tanto en proteger a la persona del funcionario, sino en mantener el equilibrio entre los poderes del Estado, para posibilitar el funcionamiento normal del gobierno institucional dentro del régimen democrático.”

El Profesor de la facultad del derecho de la UNAM Enrique Quiroz Acosta, dice que el fuero constitucional existe, porque se parte de la tesis de que los altos funcionarios de la nación, están sometidos a una fuerte presión y escrutinio por parte de las diferentes fuerzas políticas, cuyas actividades pudieran llegar a lesionar la actuación de los altos funcionarios respectivos. En virtud de ello es que se ha establecido la citada protección, bajo la tesis de que más que proteger a los servidores públicos, lo que se protege realmente es la función que desempeñan los altos funcionarios, lo cual significa que en términos absolutos no se trata de un privilegio por ocupar un cargo.

De eliminarse el fuero constitucional, más que quitarles una prerrogativa a los altos funcionarios, haciéndose hincapié de que no es de ellos, sino de la función que realizan, lo que estarían haciendo los propios políticos es un acto de penitencia que en nada beneficia a la democracia mexicana. La democracia funciona con pesos y contrapesos en el ejercicio del poder, y el fuero constitucional es la garantía de la división de poderes, es la protección entre ellos mismos. Sin esa protección sobre su función, cualquier diputado de oposición al gobierno en turno, que este en contra de alguna causa injusta buscada por el ejecutivo, podrá ser quitado del camino con acusaciones penales falsas. ¿Qué tan difícil resulta en nuestro país fastidiar la vida de cualquiera que se atraviese en las políticas ambiciosas y deshonestas de algunos políticos corruptos? Sin esa protección constitucional a la función que realizan, lo único que harán estimados diputados es darse un balazo en el pie, por lo tanto la oposición se debilitara, pues la expresión de las ideas políticas ya no se harán bajo la protección del fuero que hoy pretenden eliminar, y ante el miedo a quien detenta los órganos de procuración de justicia, solo les quedara obedecer.

 

 

  

 

 

 

 

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