¡QUE SE JODAN LOS TRABAJADORES!

“Ve a la escuela, estudia mucho, para que consigas un buen trabajo, te den seguro social, INFONAVIT para que te compres tu casa y con el pasar de los años te puedas retirar tranquilamente para vivir de tu pensión.” Es el consejo que probablemente muchos de los lectores y el que escribe recibimos de nuestros padres, y estos recibieron de los abuelos. Este sabio consejo parece que nació durante la época de la revolución industrial, donde la mano de obra calificada era una necesidad, y por lo tanto una buena oportunidad de vender a los dueños de las fabricas la fuerza de trabajo de los trabajadores. Por muchos años, este sistema pareció funcionar muy bien, por lo menos lo suficiente para mantener andando la economía nacional.

Pero el desarrollo de los sistemas productivos a través del uso de la tecnología, poco a poco ha desplazado a la fuerza de trabajo humana por la fuerza mecánica y robótica. Por ende los recortes de personal y despidos de las empresas que paulatinamente se modernizan, a traído como consecuencia que ese consejo de obtener un trabajo arreglaría la vida de cualquier ciudadano ya no es del todo sabio.

Si bien es cierto que aún persiste este sistema de vender la fuerza de trabajo a los dueños de las empresas, también lo es que estas relaciones laborales parece que sean tornado muy complejas, a tal grado de que las Juntas de Conciliación y Arbitraje están saturadas de expedientes que no se han resuelto en años, afectando principalmente los derechos de los trabajadores.

Recientemente escuche decir a un propietario de una empresa, con el afán de evadir las responsabilidades laborales, fiscales y los derechos adquiridos por sus trabajadores, que la opción de contratar a una empresa “pagadora” para que se hiciera cargo del pago de la nomina era lo mejor para su negocio, aunque “se jodieran los trabajadores”. Esta expresión parece ser la nueva tendencia que muchos empresarios adoptan con tal de generar más utilidades, sin importarles violar los derechos laborales de los trabajadores.

Es importante destacar que la misma Ley Federal del Trabajo considera aspectos a favor de las empresas, regulando a las personas que prestan servicios de intermediación bajo la figura del “outsourcing” o “pagadoras”. La misma Ley Federal del Trabajo establece que las empresas que utilicen “intermediarios” (empresas pagadoras) para la contratación de trabajadores, “Serán responsables de las obligaciones que deriven de la ley laboral y los servicios prestados.”

Para evitar los abusos que están cometiendo muchas empresas en contra de los derechos de los trabajadores, realizando movimientos de nominas a empresas “pagadoras” dar por terminada la antigüedad de los trabajadores, o evitar pagos de las cuotas al seguro social, entre otras ilegalidades; es importante que los trabajadores conozcan sus derechos, y lo que la ley establece sobre esta intermediación que se está dando en las relaciones laborales.

Así el artículo 12 de la mencionada ley dice que Intermediario es la persona que contrata o interviene en la contratación de otra u otras para que presten servicios a un patrón.

En su Artículo 14 la misma ley señala que las personas que utilicen intermediarios para la contratación de trabajadores serán responsables de las obligaciones que deriven de esta Ley y de los servicios prestados.

 Los trabajadores tendrán los derechos siguientes:

  1. Prestarán sus servicios en las mismas condiciones de trabajo y tendrán los mismos derechos que correspondan a los trabajadores que ejecuten trabajos similares en la empresa o establecimiento; y

2. Los intermediarios no podrán recibir ninguna retribución o comisión con cargo a los salarios de los trabajadores.

De lo anterior se entiende, que ninguna empresa que contrate a sus trabajadores a través de empresas “pagadoras” puede negar su responsabilidad sobre las obligaciones laborales contraídas por el intermediario.

El articulo 15-A del mismo ordenamiento, establece lo que debe entenderse como trabajo en régimen de subcontratación; es aquel por medio del cual un patrón denominado contratista o subcontratista ejecuta obras o presta servicios con trabajadores bajo su dependencia, a favor de otra persona física o moral que resulta beneficiaría de los servicios contratados, la cual fija las tareas a realizar y supervisa el desarrollo de los servicios o la ejecución de las obras contratados.

Más adelante el artículo 15-D. establece una prohibición que al parecer muchas empresas desconocen o les conviene no conocer, “No se permitirá el régimen de subcontratación cuando se transfieran de manera deliberada trabajadores de la contratante a la subcontratista con el fin de disminuir derechos laborales; en este caso, se estará a lo dispuesto por el artículo 1004-C y siguientes de esta Ley”.

El artículo 1004-C establece una multa que va de los 250 a los 5000 salarios mínimos a quien en forma dolosa utilice el régimen de subcontratación con la finalidad de afectar los derechos laborales.

Atento a lo anterior, cuando un trabajador sea despedido de manera injustificada ya por la empresa que le paga su salario o por la empresa en la que presta sus servicios, ambos serán solidarios en relación con las obligaciones contraídas con el trabajador, por lo que el trabajador puede demandar a ambas empresas, el pago de tres meses de salario por concepto de Indemnización Constitucional, prima de antigüedad (doce días de salario por cada año de servicios tomando como base para el pago de esta prestación el doble del salario mínimo, el pago de partes proporcionales de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional. Teniendo el trabajador un plazo de 2 meses a partir de la fecha en que se dio el despido injustificado para demandar al patrón.

Pero el tema de demandar a un patrón no es una diligencia sencilla, en virtud de que las Juntas de Conciliación y Arbitraje no están funcionando como deberían, a tal grado que actualmente existen casi 500 mil expedientes sin resolverse y 60 mil amparos pendientes, solo 3 de cada 10 asuntos que llegan a las Juntas de Conciliación se resuelven, lo que retarda la impartición de justicia en el tema laboral, lo anterior fue manifestado por el propio Secretario del Trabajo. Situación que conviene a las empresas que con la mano en la cintura despiden de manera injustificada a los trabajadores, sabiendo de antemano, que aunque el trabajador demande, dicha demanda se estancara por años en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, obligando al trabajador a aceptar cualquier dádiva o simplemente a desistir. Así pues, pareciera que tanto el patrón como la autoridad están de acuerdo en joder al trabajador.

 

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