LA SOCIEDAD DE LOS IDIOTAS

 No acababa de amoldar bien la silla a mi trasero y buscar un lugar en el piso para colocar mi taza de café, cuando escuche a la capacitadora decir con voz fuerte y pausada, intentando lograr el énfasis deseado en sus palabras de apertura del curso que estaba por impartir. “EL OBJETIVO ES HACER QUE LA GENTE NO PIENSE”, esa frase de apertura a quedado desde ese día en mi memoria, y la recuerdo con tal viveza cada vez que escucho los discursos de los políticos, muchos de ellos adiestrados y otros improvisados en el arte de mentir y engañar con sus falsas palabras maquilladas de verdad.

Las elecciones en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz están  próximas a llamar el voto de más de 14 millones de mexicanos que deben elegir a sus próximos gobernantes, los medios de comunicación escritos, de radio, televisión y redes sociales, son utilizadas de diversas formas para desplegar las estrategias de marketing político  de cada uno de los partidos políticos, destacar las características bondadosas de sus respectivos candidatos y ensuciar la imagen de los contrincantes. El objetivo a lograr es el mismo en todas las elecciones, ganar el poder político, donde la última finalidad parece ser siempre es servir a la ciudadanía, pues bien se sabe que los primeros fines que persiguen los grupos políticos que llegan a la cúspide del poder, tiene que ver con el pago de favores de sus benefactores en campaña, repartir los puestos públicos entre sus vasallos y hacer del ejercicio político un buen negocio que asegure el bienestar de las familias de los políticos gobernantes.Las elecciones del 2018 están más cercanas de lo que parece, la maquinaria política de los diversos partidos políticos ya se puso en movimiento y amenaza con aplastar aun más, el débil pensamiento político del grueso de los mexicanos, que ha sido debilitado con esa estrategia de marketing político, “hacer que el ciudadano no piense”, o bien, distraerlo y educarlo a conveniencia con telenovelas, entretenerlo con chismes del mundo de la farándula y candentes partidos de fut bol; en resumidas cuentas se trata de hacer idiotas a los ciudadanos. Duele y preocupa pero hay que reconocer que lo han logrado.

No debe entenderse la palabra idiota en sentido peyorativo, y el que escribe no la usa con el propósito de ofender a la sociedad, sino para explicar la sucia estrategia que desde el nacimiento de la democracia se ha puesto en práctica para alcanzar el poder político.

En la democracia de la antigua Grecia se les llamaba idiotas a los ciudadanos que no ocupan cargo público y no  les interesaba participar en las asambleas que se realizaban en el ágora, sitio público donde los ciudadanos se reunían para discutir y resolver los problemas económicos y políticos de la sociedad. De ahí que, ya en el siglo V a.c. en el punto álgido de la democracia de ateniense, se consideraban idiotas a quienes no se interesaban en la vida política, por no tener la capacidad de dialogar y discutir sobre los problemas políticos que les afectaban. Este término idiota con el paso del tiempo se empezó a usar de forma peyorativa y fue adoptado por el latín, quien le dio un significado de alguien que es ignorante, burdo y sin educación.

Una vez conociendo este antecedente histórico de la democracia griega y el origen de la palabra idiota, se podría decir que la clase política mexicana, a través de su forma de gobernar, le han apostado a generar una sociedad de idiotas para perpetuarse en el poder político, y lamentable resulta que la mayoría de los ciudadanos no se han dado cuenta de esta maquiavélica estrategia. Los recientes casos de corrupción y enriquecimiento ilícito de gobernadores, presidentes municipales y otros políticos expuestos en los medios de comunicación, la fallida estrategia de seguridad pública, la falsa procuración e impartición de justicia que haciendo honor a Themis diosa de la ley divina, se ha puesto una venda en los ojos y hace como que no ve las injusticias de la justicia; son muestra clara del desinterés casi generalizado que la sociedad ha mostrado por participar en la vida política del país en los últimos años.

Ante este panorama poco alentador y al desencanto hacia el ejercicio de la política y los actores políticos, a los ciudadanos no les interesa participar en política, ni discutir los problemas sociales que se han creado por este círculo vicioso que conviene a los malos políticos para mantenerse en la cima del poder.

Ahora termino de entender el porqué la frase de apertura de aquella capacitadora que nos impartió el curso de marketing político. Esa es la estrategia de toda campaña política, penetrar en la mente de los futuros votantes, con un arsenal de artimañas y trucos publicitarios que ya son usados para posicionar cualquier producto comercial en la preferencia de los consumidores. Estrategias que funcionan, pues inhiben la capacidad de analizar la calidad o los ingredientes de los productos, pues se compran por el simple hecho de que se vio en la televisión, o es el producto que usa el actor, o la actriz, o el cantante o deportista favorito.

Así es como se termina votando, no en base a un razonamiento de las propuestas políticas de los candidatos, si es que las hay, sino se vota por la más guapa o guapo, el que tiene don de gente porque besa niños mocosos, aunque después de la foto haga gestos de desagrado y se desinfecte con toallitas húmedas, por el que abraza ancianitos mostrando un respeto que no se les tiene, o se vota por el actor, o la actriz o el deportista que de política y administración pública no saben nada pero son famosos y vasta que hayan salido en la televisión.

Y a los que de plano no votan por el asco que sienten hacia la clase política, bien les haría hacer una reflexión y preguntarse si los políticos están logrando precisamente lo que quieren, por un lado distraer a la mitad de los mexicanos con las llamadas “cajas chinas” o distractores sociales, para que mantengan sus mentes ocupadas en otros menesteres, y no en el desempeño político de sus gobernantes; y por otro lado provocar ese desencanto hacia la política, para evitar que participen en ella los que si piensan, y puedan convertirse en un obstáculo para mantener el poder.

Es tiempo de pensar, de razonar, y participar en la vida política del país, el futuro de nuestro querido México, de nuestros hijos está en juego, dejemos de ser parte de esa sociedad de idiotas a la que se les juega el dedo en la boca y no le interesa el destino de nuestras familias.

 

 

 

 

 

 

 

 

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