MORIR EN LETRAS CHIQUITAS

 Cuando recibí la terrible noticia que nadie quiere recibir acerca de un ser tan amado como lo es un padre, sentí que quería morir junto con él, mis oídos no daban crédito a las palabras que viajaban temblorosas por la señal inalámbrica del teléfono celular; fue un duro golpe que vino con la fuerza de del rayo a ponerme de rodillas. Imaginar que aquel hombre que medio la vida, que me alimento, que me enseño a caminar, que me forjo como hombre, ya no llegaría a casa del viaje que hacía unos días había iniciado en su motocicleta, me dejaba sin aliento. No es posible expresar con palabras tanto dolor, pues solo aquellos que ya han pasado por esa triste y dolorosa experiencia me pueden comprender.

Recordando que mi padre había sido un guerrero, un RENEGADO que nunca se quebraba, tuve que hacerle honor a su nombre y comencé a hacer los trámites del traslado de su cuerpo a esta su casa. Un poco de alivio sentí, cuando me dijeron que sabiamente mi padre había pagado ya un paquete de servicios funerarios, y que nos ahorraríamos todo el viacrucis que implica la recuperación del cuerpo, su preparación y el traslado; lejos estaba de haber librado de esa dura travesía.

Una llamada a la empresa funeraria me confirmo que todo estaba arreglado y que no nos preocupáramos de nada, siempre y cuando cubriéramos el costo de los servicios extras que se generaron por haber fallecido mi padre en otra ciudad del estado; fue el momento preciso para recordarles que mi padre ya les había pagado los servicios funerarios y que deberían hacer valido el certificado de pago que la empresa le había entregado en vida. Después de haberles mencionado esto, la chispa de energía que habían mostrado por atendernos desapareció y solo un silencio llegaba a las múltiples llamadas que yo y mis familiares hacíamos a la empresa, pues ya nadie contesto. Ante la necesidad y la urgencia de recuperar el cuerpo de mi padre, tuvimos que contratar los servicios de una funeraria seria.

El relato anteriormente escrito es real, y por respeto a sus protagonistas no se mencionaran sus nombres. Sin embargo, vale la pena investigar y escribir al respecto de los contratos de servicios funerarios que se ofertan al público en la actualidad y las implicaciones legales que conllevan. Como resulta lógico morir preocupa a la mayoría, y muchos ciudadanos con la finalidad de que su sepelio no sea una carga económica para sus seres queridos, pues bien saben lo costoso que resultan los servicios funerarios, “invierten” en la compra de paquetes de servicios funerarios a futuro, mismos que pagan en diversos pagos. Eso fue exactamente lo que el padre, al que se hace referencia en el relato anterior, hizo de manera responsable para dejar pagado sus gastos funerales, pero lamentablemente, al parecer la empresa que le vendió dicho paquete funerario no cumplió con la prestación de los servicios que le fueron contratados.

De acuerdo a lo que se aprecia de la historia contada, se está ante la presencia de un incumplimiento de contrato por parte de la empresa funeraria, por lo que legalmente procede reclamar la devolución de los pagos realizados por el contratante, y porque no hasta una indemnización, pero como quien firmo el contrato es precisamente quien ya falleció, en “apariencia” nadie más podría estar legitimado para hacer dicho reclamo. Lo anterior, podría ser una artimaña de la empresa funeraria para evadir el cumplir con su responsabilidad y evitar los reclamos, sin embargo, existen los medio legales para evitar que esto ocurra.

Es importante recalcar que, los contratos de venta de paquetes o servicios funerarios que ofertan estas empresas, son contratos de adhesión,  los cuales se rigen por la Ley Federal de Protección al Consumidor y por la Norma Oficial Mexicana NOM-036-SCFI-2007, PRACTICAS COMERCIALES-REQUISITOSDE INFORMACION EN LA COMERCIALIZACION DE SERVICIOS FUNERARIOS.

Ambos cuerpos jurídicos, establecen las reglas y datos que deben contener este tipo de contratos.

El articulo 85 de la ley federal de protección al consumidor, señala que se entiende por contrato de adhesión el documento elaborado unilateralmente por el proveedor, para establecer en formatos uniformes los términos y condiciones aplicables a la adquisición de un producto o la prestación de un servicio, aun cuando dicho documento no contenga todas las cláusulas ordinarias de un contrato. Además señala que las letras deben ser legibles a simple vista y en un tamaño uniforme, y no con la famosa “letra chiquita”  cuyo uso es típico en los contratos abusivos, pues se sabe que difícilmente el contratante leerá y entenderá.

La Norma Mexicana ya señalada, obliga a las empresas a registrar dichos contratos de adhesión ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), y el número de registro que la dependencia proporcione al contrato deberá anotarse en el mismo, para garantizar que se firma un contrato ya revisado y aprobado por la autoridad.

Si usted ya firmo un contrato de esta naturaleza, a va a firmar uno tome en cuenta lo que la Norma Oficial Mexicana establece al respecto.

Además del contratante del paquete de los servicios funerarios, la empresa no puede condicionar la designación de un titular sustituto, y no limitarse a señalar en el contrato a una “referencia familiar” que no es lo mismo que sustituto.

Los contratos de adhesión deben contener además de la información básica de cualquier contrato, las penas convencionales para las partes por el incumplimiento del contrato, y la mecánica para hacerlas efectivas; la facultad del consumidor de ceder o transferir los derechos sobre los servicios funerarios contratados, especificándose los procedimientos a seguir y, en su caso, los cargos que se originen por este proceso; la designación, por parte del consumidor, de un titular sustituto, el cual debe estar plenamente facultado para decidir sobre la utilización de los servicios funerarios contratados, cuando el consumidor esté imposibilitado para hacerlo. Asimismo, se debe incluir la indicación de que el consumidor puede modificar esta designación en cualquier momento, en cuyo caso debe notificarlo por escrito al proveedor y al titular sustituto anexando el escrito de aceptación del nuevo titular sustituto; el derecho del consumidor de rescindir el contrato de adhesión dentro de los 5 días hábiles siguientes a su firma, sin menoscabo de los pagos realizados, así como el compromiso del proveedor de los servicios funerarios de devolver íntegramente dichas cantidades en un plazo no mayor a los 5 días hábiles siguientes a la fecha en que le sea notificada por escrito dicha cancelación.

Recuerde que firmar un contrato sin antes leerlo detenidamente, y asesorarse con un abogado sobre los alcances del mismo, lejos de dejarles paz y tranquilidad a sus seres queridos, les dejara la muerte en letras chiquitas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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