EL ASESINO SILENCIOSO

 

El humo era tan espeso y asfixiante que ni siquiera tirados sobre la panza se lograba apreciar mas allá de la punta de la nariz, emanaba del techo del estacionamiento de la plaza como si fueran nubes empujadas con gran fuerza anunciando la llegada de un huracán. Aun y cuando postrados estábamos en zona segura, dirigiendo la estrategia para controlar el fuerte incendio que por instantes parecía se escurriría al interior de la plaza donde están decenas de locales comerciales, los ojos se irritaban y la garganta se cerraba ante el embate brutal de nuestro enemigo natural al que hemos bautizado como el asesino silencioso, el monóxido de carbono.

 Ataviados con sus gruesos equipos y sus respectivos tanques de aire que recientemente ha donado el Departamento de Bomberos de South King Fire and Rescue de Washington, los bomberos penetraban con dificultad en equipos a diferentes puntos de la gigantesca área involucrada. Varias explosiones se escucharon lo que ocasiono que en más de dos ocasiones el repliegue del personal de bomberos, no se miraba nada, ni la lámpara más potente lograba penetrar esa penumbra toxica, pedazos de concreto caían sobre las decenas de autos haciendo sonar las alarmas de los mismos.

Al contemplar la escena y lo difícil que era la movilidad, la visibilidad y respiración al interior del estacionamiento aun para los bomberos con todo su equipo, vinieron a mi memoria varios de los incendios que han ocurrido en nuestro país en años recientes, incendios que generaron mucha polémica, movimientos sociales y políticos, algunos de ellos aun se litigan en las cortes mexicanas.

Como olvidar el incendio del 5 de junio del 2009 de la guardería ABC en Hermosillo Sonora, donde se les “arrebato” la vida, se les privo de la vida a 49 inocentes niños y se marco de por vida a otros 104, 24 por quemaduras de diversos grados y 80 expuestos al asesino silencioso escondido en el humo junto con otros gases tóxicos. Las causas de ese incendio aun confusas no por falta de capacidad técnica, sino por peripecias políticas que se hicieron para proteger a los responsables. Lo cierto es que el inmueble no era el apropiado para albergar a una guardería, por razones de diseño y la clase de material inflamable con el que se revistió el interior del mismo.

No menos trágico fue el incendio ocurrido en la discoteca denominada Lobohombo ocurrido la noche del 20 de octubre del 2000, donde perecieron 22 personas y 40 más resultaron heridas, mismo que también ocasiono polémica y una “casería de brujas” en contra de los centros nocturnos en todo el país. Las causas del incendio se la adjudicaron a un corto circuito y la muerte de las personas al hecho de que la puerta de salida de emergencia estaba cerrada con candado. Otro da las causas de la propagación del incendio fue la decoración interna del lugar, misma que era de material muy flamable y toxico al entrar en contacto con las llamas.

Otra tragedia más sucedió en la ciudad de Monterrey, esta generada por un aparente atentado terrorista ocurrida el 25 de agosto del 2011, donde la muerte encontró a 52 personas y muchas más heridas. Un factor que determino que perecieran las personas fue la falta de salidas de emergencia suficientes, y de nuevo la cantidad de material flamable con el cual construyeron los interiores.

Los centros comerciales no se escapan a los riesgos de incendios trágicos, pues aun esta reciente el incendio ocurrido el 10 de noviembre del 2010, en una tienda departamental en el Estado de Sinaloa, donde 6 trabajadores de la tienda fallecieron envenenadas por el monóxido de carbono. La causa de este incendio según el dictamen oficial fue un corto circuito que origino un incendio que se propago en el primer piso y atrapo a las trabajadoras. Obviamente la carga de material combustible diverso en este tipo de comercios es de alto riesgo, lo que se agrava con el tipo de diseño del inmueble y materiales que usan en su construcción.

Es inimaginable el miedo, el horror que sintieron las víctimas de estos incendios antes de morir, el sentir como poco a poco les era más difícil respirar, al tiempo que su piel se estiraba y agrietaba por el aumento de la temperatura del incendio, que grado de desesperación se alcanza en estas situaciones, donde quienes las han padecido decidieron lanzarse al vacio antes que ser alcanzados por las llamas. ¿Qué sintieron los niños de la guardería ABC cuando despertaron bajo la lluvia de fuego? ¿Qué sintieron las personas que fallecieron en la discoteca Lobohombo al encontrar las puertas de salida de emergencia cerradas, o las del Casino Royal que se refugiaron en los baños con la esperanza de escapar del humo? ¿Qué sintieron las seis empleadas del centro comercial, que presintiendo cual sería su final se despidieron por teléfono de sus seres queridos?

Si buscamos responsables seguramente encontraríamos muchos, desde el que diseña los inmuebles dando prioridad a la estética, sacrificando la seguridad de los mismos. Tal vez el propietario que ve como un mega gasto la instalación de sistemas contra incendios en lugar de verlo como la mejor inversión de su negocio. Puede ser que sea el que construye, que con tal de ganarse un “caidito” utiliza materiales de construcción de baja calidad altamente flamables. O tal vez el mismo usuario que no le da importancia a la seguridad de los inmuebles que compra para vivir o visita para divertirse.

En memoria de aquellos niños de la guardería ABC, y de todas las personas que han fallecido en incendios o han resultado lesionadas gravemente, no queda más que levantar la voz y reiterar lo que ya en otras ocasiones he manifestado, quienes se dedican al diseño y construcción de los bienes inmuebles, sea cual sea la ocupación, deben de hacerlo no solo bajo la perspectiva de la estética, sino darle prioridad a las medidas de seguridad contra incendios y accidentes, y sobre todo elevar la calidad y seguridad de los materiales que se usan para construir. ¿Cuántas vidas de niños y personas más se necesitan para cambiar nuestra cultura de prevención en la construcción ? En el incendio de La Plaza no hubo víctimas que lamentar, el asesino silencioso hoy fallo, hoy le ganamos la batalla, pero no la guerra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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