¿CÓMO ACABAR CON LA VIOLENCIA, SI NOSOTROS LA APLAUDIMOS?

 70 de cada 100 mujeres han sufrido algún tipo de violencia en el mundo según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), considerando que no solo debe entenderse como violencia contra la mujer aquellos actos que infringe un daño físico, sino también aquellos actos de tipo psicológico, moral, social y sexual.

Recientemente se celebro El Día Internacional de la Mujer, día en el que todas las mujeres del mundo se unen en una solo voz, no para festejar su día sino para gritar que se respeten sus derechos y acaben de una vez con la violencia contra las mujeres.

Esta lucha por los derechos de las mujeres no es una lucha nueva, son más de 100 años que las mujeres han venido luchando en pro de la justicia, el desarrollo y la igualdad entre sus derechos y los derechos de los hombres. Una lucha cuya bandera es el repudio a la discriminación de las mujeres en los centros de trabajo, el derecho de participar activamente en la vida política en igualdad de circunstancias que los hombres, y  no ser tratada como objeto sexual.  

El día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, una época que se distinguía por el desarrollo del mundo industrializado y el surgimiento de las ideologías radicales. Fue en 1975 cuando las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez, el 8 de marzo.

Muchas mujeres se vieron desfilando en las principales ciudades del mundo reclamando sus derechos y exigiendo que se termine y castigue la violencia contra la mujer; reclamos que se hicieron escuchar ante autoridades de todos los niveles de los distintos gobiernos de las naciones.

Sin embargo, hay que recordar que existen ya diversos ordenamientos legales cuyo espíritu legislativo pretende precisamente cumplir esas expectativas  y esos reclamos de las mujeres. A nivel internacional se cuenta con diversos tratados internacionales que ya exigen a los Estados firmantes el respeto de los derechos de la mujer en diversas aéreas. Por mencionar algunos de ellos, están  La Convención Sobre Nacionalidad de la Mujer; La Convención Interamericana Sobre Concesión de Los Derechos Civiles a la Mujer; La Convención Sobre los Derechos Políticos de la Mujer; La Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar, y Erradicar La Violencia Contra La Mujer; El Protocolo Facultativo de la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer; sin hacer menos todas las legislaciones nacionales que existen para proteger los derechos de la mujer.

Estos ordenamientos internacionales y los nacionales es el resultado de muchos años de lucha de las mujeres; sin embargo el pasado 8 de marzo, en El Día Internacional de la Mujer los reclamos eran los mismos que se hacían en los albores de la lucha por sus derechos. Reclamos contra la violencia de género, discriminación laboral y política, derecho a decidir sobre sus cuerpos, derecho a abortar, acoso sexual y otros tantos más que señalaban a una sociedad peor que la sociedad de hace cien años.

Queda claro entonces,  que por leyes y tratados internacionales no se les ha fallado a las mujeres, sus derechos han quedado plenamente garantizados en cada uno de los ordenamientos citados; pero la realidad social dicta otra opinión al respecto. Los números no mienten, las estadísticas son frías y señalan que se sigue en la práctica de violentar los derechos de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.

El principal reclamo es la violencia contra la mujer, pues en pleno siglo XXI y con todos los avances tecnológicos desarrollados, que hacen suponer que somos una raza superiormente inteligente a la de antaño, dista mucho de los comportamientos machistas que siguen caracterizando a nuestra sociedad actual. Lo peor es que esos comportamientos machistas y misóginos se siguen enseñando y tolerando a las nuevas generaciones. Se nos olvida que los niños y jóvenes de hoy serán los hombres del mañana; que las niñas y jovencitas de hoy serán las mujeres del mañana. Basta entonces reflexionar sobre la educación que están recibiendo en estos momentos los menores en las escuelas, la información que se comparte por Internet y las redes sociales, los programas y películas que ven, y la clase de música que escuchan y bailan.

Como reclamar el respeto a los derechos de la mujer o el aumento de la violencia en el país, cuando lo que se consume y se comparte con las nuevas generaciones que habrán de manejar próximamente el país es precisamente, drogas, alcohol, violencia y sexo.

Sería suficiente con leer las letras de las canciones de moda de todos los géneros que escuchan los jóvenes para entender la clase de hombres y mujeres que están en formación. Letras de canciones que persuaden a los jóvenes a incursionar en las drogas y en el crimen, a ser machistas y dominar a la mujer, a tener sexo por placer sin medir las consecuencias. Muchos podrían buscar excusas argumentando que son solo palabras, pero se les olvida que es a través de las palabras como nos comunicamos, es a través de las palabras como educamos, que son las palabras que oímos y decimos las que determinan nuestro comportamiento.

 

 

 

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