BUSCANDO CULPABLES

Después de los hechos terribles que sucedieron el 18 de enero del presente año en un colegio de Monterrey, donde un menor disparo en contra de la maestra y sus compañeros, para luego suicidarse en el mismo salón. La sociedad nacional quedo consternada, preguntándose las razones del actuar del menor, hay interés por saber que orillo a un jovencito a cometer tal acto criminal. Como siempre después de que sucede un hecho trágico se buscan culpables, que si los padres tienen la culpa, que si los juegos de videos violentos con los que se divierten los niños y jóvenes, que si la inseguridad del país, que si fue obligado por otros compañeros o contactos de las redes sociales. Buscar culpables se sabe es el deporte nacional; somos un país donde todos somos inocentes, nadie es culpable.

Seguramente estamos cosechando el resultado de nuestras acciones u omisiones de las dos últimas generaciones, se nos enseño que la responsabilidad era algo de lo que había que deshacerse a como diera lugar, y siempre buscar a quien echarle la culpa.

¿Quien no se ha levantado adormilado a temprana hora de la mañana descalzo y accidentalmente ha golpeado con su pie la mesita del centro de la sala? Inmediatamente viene la explosión de dolor y coraje, quien recibe los primeros insultos es la mesita, esa mesita que se cruzo por nuestro camino. Esa mesita tiene un significado para cada uno de nosotros, representa nuestra educación y la manera en que reaccionamos ante las adversidades.

¿Cuál es su mesita de centro? ¿Qué representa la mesita del centro para ustedes?, ¿Qué representa para el pueblo de México?. Para mí, puede representar una decisión mal tomada, una situación laboral incómoda, una relación sentimental complicada, una meta no alcanzada; para cada quien representa algo distinto y cada vez que avanzamos dormidos chocamos con ella y nos causa dolor…y la maldecimos.

Para los mexicanos la mesita puede ser aquellos gobiernos fallidos y deshonestos que olvidaron que la política se ejerce para servir al pueblo y no para servirse del pueblo.

La mesita es nuestra mentalidad de escases que nos mantiene hundidos en la aparente pobreza. ¡No hay dinero! ¡Todo está muy caro! ¡El dólar subió! ¡No alcanza el dinero para nada! ¡El gasolinazo! ¡Será un año difícil!… pero no dejamos de gastar más de lo que ganamos, comprando a crédito cosas que no necesitamos para impresionar a gente que no nos importa.

La mesita es la delincuencia que nos mantiene temerosos a todas horas, nos alarmamos del incremento de la drogadicción y el alcoholismo en los jóvenes, de la perdida de los valores personales, familiares y…de la práctica del civismo de antaño, que ahora se ve como anticuado. Pero en muchas ocasiones esa mesita del centro son los hijos para algunos padres que  ocupados por mantener su nivel de vida no preguntan donde están sus hijos, con quien se juntan o que están haciendo.

Pero…la mesita no es la culpable, la mesita es inocente, la mesita esta donde la pusimos. ¡Somos los responsables de la mesita!…el punto es que no nos gusta la responsabilidad, nos enseñaron desde pequeños que ¡la culpa siempre es de algo o de alguien más!, nos enseñaron a buscar culpables, nos enseñaron a eludir la responsabilidad.

Hay unas canicas en el suelo y el niño las pisa y cae, viene el llanto para llamar la atención, llega la mamá o el papá y levantan al niño y mientras lo soban y consuelan le dicen: -¡Pinches canicas tienen la culpa de que te hayas caído!- Olvidaron que momentos antes le habían dicho al niño que levantara las canicas porque se podía caer…y ahora la culpa es de las canicas y no del niño.

Esa es la primera de muchas lecciones que nos dan durante la infancia para evadir la responsabilidad y siempre buscar culpables. Y así crecemos, tropezando con objetos que olvidamos levantar, nos machucamos los dedos con la puerta del auto o de la casa, pateamos descalzos la mesita del centro, para después culpar a los objetos, azotarlos y maldecirlos hasta el cansancio.

Esas lecciones aprendidas de pequeños, años más tarde se practican y usamos para buscar culpables por todo lo que nos pasa.

-¡Que el gobierno es inepto, ladrón y corrupto!- Siiii, pero ¡nosotros lo elegimos! Lo votamos o dejamos de votar, vendimos el voto, lo cambiamos por una despensa, o votamos por el porqué era galán y se caso con una heroína de telenovela. Chocamos con la mesita y ahora lloramos, maldecimos y mentamos madres, esperando que mamá y papá nos vengan a consolar, pero eso no va a pasar porque ya somos adultos, pero no hemos madurado.

-¡Que el vecino construirá una gran barda y nos amaga con cortar relaciones comerciales y echar fuera a miles de migrantes!- ¡Sí! Tal vez lo hará y nos guste o no es su derecho. El vecino del norte ahora es la mesita, es la puerta que nos han cerrado en la cara machucándonos los dedos, y ahora blasfemamos y repartimos culpas, porque hemos hecho de ello un deporte nacional. Nuestro malinchismo nos pasara la factura, el creer que todo lo que se hace en el extranjero es mejor que lo que se genera en nuestro país, el tener una dependencia umbilical del norte y el saber que pronto será cortada nos ha puesto a temblar… y no dudo que caigamos de rodillas ante la imposición extranjera, ante la complacencia y la comodidad que ofrece ser dependiente en lugar de independencia.

Se nos ha olvidado de dónde venimos, se nos ha olvidado las miles de de vidas que costaron nuestra independencia, se nos ha olvidado la sangre derramada que costo nuestra soberanía, se nos ha olvidado la responsabilidad que en nosotros dejaron los héroes de la patria, nuestra ¡independencia, nuestra libertad! No podemos decir que somos libres e independientes cuando por amenazas de 140 caracteres de un presidente extranjero, nos ponemos a temblar y a gritar que el cielo se nos viene encima.

Por seguir culpando a la mesita del centro, por seguir eludiendo nuestra responsabilidad…se nos ha olvidado que vivimos en un país rico en recursos naturales, y que el mexicano viene de una raza de bronce que prefería morir peleando, que vivir de rodillas ante el yugo del extranjero.

Es hora de reinventarse, es hora de pelear…no contra el enemigo…sino contra uno mismo…matar al hombre viejo, para que nazca en su lugar el hombre nuevo, aquel que no tiene miedo de enfrentar la adversidad porque bien sabe que no hay cielo sin sacrificio. ¡Es hora de ser responsables!

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